miércoles, 1 de julio de 2009

Hoy !




Una fría tarde de invierno, recostada en mi cama, decidí reflexionar sobre mis sentimientos. Es difícil describir lo que sentía, porque la tristeza que mi corazón llevaba era tal que ni siquiera hablándolo con alguien, podría entenderme. Gente que me traicionó y personas que se hacían llamar mis 'amigos', obligaron a poner a mi cabeza sobre la tierra y pensar que era lo que iba mal conmigo. Sin conseguir una respuesta, mi cabeza seguía desconcertada, ya que no comprendía la relación 'dar todo y recibir solo desiluciones'.
Por unos meses seguí preguntándome lo mismo, pero cuando (no sé por que extraño motivo) dejé de pensar en eso, pude apreciar cosas de la vida que nunca antes había visto. Entonces realmente, supe ver a mis verdaderos amigos, los que estuvieron siempre conmigo, y comencé a valorar a las personas por lo que son. Creo que eso último fue lo que me hizo darme cuenta que uno siempre tiene motivos para sonreír, por más de que no los quiera ver. Pienso que no es bueno atarse a alguien sin saber si realmente lo merece, pero como uno nunca puede saber eso, nos aferramos a personas pensando que son imprescindibles y precisamente por ese motivo nos sentimos tan defraudados cuando nos fallan.
Hoy intento tener un equilibrio entre lo que doy y lo que recibo, y no me ato a las personas por capricho. Hoy sé que a mis amigos les daré toda mi comprensión y ayuda que precisen; a nuevos amores, les daré mi atención, pero nunca me mostraré débil, ni permitiré que su ausencia pueda llegar a dañarme. Hoy, puedo entender que no existe la felicidad completa, porque los seres humanos siempre necesitamos 'algo más'; pero sí muchos motivos por los cuales sonreír y sentir que la vida siempre da una nueva oportunidad para ser feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario