
En el preciso instante en el que mi alma buscaba una luz de esperanza, y con mis piernas cansadas de patear fracasos "te conocí". Llegaste en el momento justo, apareciste entre un mar de gente, con tu entusiasmo innato, que lo admito, me contagió un poco.
La luz en tus ojos era sorprendente, y tu sonrisa lucía impecable por donde se la mire. Entonces pensé que eras una especie de "ángel" que venía a rescatarme aquella noche. Nuestras coincidencias eran enormes, y charlaban por si solas. Vos venías cansado de tantos fracasos, también, y con arrepentimientos viejos que dejaste atrás para protegerme en esos abrazos llenos de sentido.
La soledad sería tan fría para mi después de haberte conocido, quisiera volver atrás para esa noche quedarme durmiendo en casa y no salir a encontrarte. Quisiera no haberte conocido para no tener que anotarme un nuevo fracaso en mi lista. Pero es imposible volver atrás, porque te perdí y ya nada tendrá el sentido sensible, sincero, aventurero que vos le dabas a mi vida...
Ni tan arrepentida, ni encantada de haberte conocido; lo confieso.






























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